Hoy
no hay risillas, sólo cabreo y cosas útiles.
Después
de mucho pelear en mi orbe social con el puto “por un poco / una
miga no pasa nada” he logrado llegar a interesantes reflexiones,
algunas muy útiles, que me han ayudado a ir toreando el asunto; unas
veces mejor, otras peor y unas cuantas de forma catastrófica, es lo
que tiene torear en plazas celiacas, que casi siempre te llevas
cornadas de la ignorancia glutanera.
Empecé
por lo más básico: la frase en si misma - por un poco de gluten no
pasa nada – y ahí estuve yo analiza que te analiza. Pero lo único
que me devolvían las neuronas era la replica constante de que si
pasaba algo por un poco, por muy muy poco sigue pasando algo, fue
entonces cuando se me encendió la bombilla ¡Es un paralogismo! Y a
veces hasta sofisma.
Y
se habrán quedado ustedes ojipláticos ¿Qué coño es un
paralogismo o un sofisma? Yo se lo cuento (pero sólo si tienen
curiosidad y ganas de aprender; si no, mejor deja el artículo aquí)
Pues
es un tipo de argumento/razonamiento incorrecto que todos deberíamos
conocer, y cuando digo todos, no me refiero sólo a los celiacos; las
instituciones, los políticos, la publicidad, etc., nos machacan a
diario con estos dos tipos de razonamientos erróneos (y aunque no lo
sepas, tú mismo los usas constantemente).
Si
a usted ya le tiene medio aburrida el artículo, mejor lo deja aquí,
porque más adelante no hay gracietas ni chistes absurdos de
celiacos, y de paso anuncio que no es un artículo cómodo y vas a
tener que poner a trabajar tu concentración y tus neuronas ¡Avisado
estás!
Lo
razonamientos incorrectos se conocen cómo falacias, y se clasifican
en sofismas y paralogismos:
Sofisma
- Argumento/razonamiento falso o erróneo que parece correcto, y cuya
base es la mala intención.
Paralogismo
- Argumento/razonamiento falso o erróneo realizado con buena fe
(aunque puedan parecer lo mismo no lo son; varía la intencionalidad
de engaño)
Podríamos
verter ríos de tinta hablando de este tipo de razonamientos, pero
vamos a restringirlo al terreno celiaco, que ahí hay mucha miga (de
esa que nos pone nerviosos).
“Por
un poco no pasa nada” ¿Por qué esta sentencia es un paralogismo?
Pues porque el allegado que nos la suele decir, desconoce la delicada
realidad de la contaminación cruzada, y esa persona realmente cree
que por un poco no va a pasar nada. Podemos explicarle a esa persona
que es la contaminación cruzada, pero por experiencia sé (sabemos)
que eso no suele ser suficiente.
¿Cual
es entonces el principal problema con el allegado? ¡La vanidad
innata respecto a nuestra capacidad intelectual! Que suele venir de
la mano de la charlatanería y la falta de honradez. Y es que en el
genero humano somos de natural malvado ¡Si si, lo somos!, duele
decirlo, pero lo somos. Sí tuviéramos una naturaleza honesta sólo
nos interesaría descubrir la verdad, no tener la razón (que es lo
que más nos suele importar).
Esto
viene a decir que se necesita ser muy humilde y honesto para aceptar
que nuestra ignorancia es una jartá de grande. La sentencia
socrática de “Sólo sé que no sé nada” no intenta decir que
vayas por la vida cómo un ignorante porque apenas sabes nada, trata
de decir que la enfrentes con mente abierta y nunca dejes de
aprender, porque siempre será más lo que ignoras que el
conocimiento que puedas acumular, y cuanto más aprendas, más te
darás cuenta de lo poco que sabes ¡Hay que ser muy sabio para ser
consciente de tu ignorancia; no lo olvides!
Si,
ya, muy requetefilosófico el asunto, pero ¿Qué hago con el
allegado del paralogismo lista?¿Qué hago con el poquito ese de
gluten del no pasa nada? ¿No era que ibas a dar la respuesta
irrebatible?
Pues
cómo ya dije al principio, cada vez que toreo en la plaza del
Porunpoconopasanada salgo con heridas diversas y de variable
consideración. No tengo una receta 100 % eficiente, a lo máximo que
llego es a ganar alguna batalla cercana a mi plato, pero
constantemente se me abren nuevos y viejos frentes y la guerra nunca
se acaba.
Una
de mis batallas más memorables es La Batalla de Platón.
Esta
batalla comienza cómo comienzan todas las batallas de la
contaminación cruzada; la celiaca sentada en la mesa con un montón
de gente de su orbe, y millones de moléculas y migas de pan rulando
por toda la mesa, y tú ahí, cómo un avezado agente del FBI
siguiéndole la pista a todas, hasta que llega la maldita petición:
-
¡Por favor, ten cuidado con las migas y la harina del pan! Sólo
necesito unas pocas moléculas para estar enferma varios días.
-
¡Mujer! ¿Por una miga que va a pasar? - responde el allegado de la
derecha.
-
No seas paranoica – responde el otro allegado de la izquierda.
-
¿Queréis saber una cosa curiosa? - digo toda sonriente pero
queriendo matar por dentro - Pues resulta que Platón, que era un tío
más listo que todos nosotros juntos, decía que el conocimiento
proviene de tres fuentes, a saber: la experiencia personal, la
ciencia y los medios de comunicación. Tengo la absoluta certeza de
que vosotros no tenéis experiencia personal con la celiaquía, no
tenéis ningún tipo de formación científica cómo pueda ser una
carrera de medicina y tampoco habéis consultado medios de
comunicación a vuestro alcance para saber algo sobre los celiacos.
Entonces, me pregunto cómo has llegado a la conclusión de que por
un poco de veneno no pasa nada ¡Si veneno! Para mí el gluten es
veneno y me sienta cómo el veneno.
-
¡Pues la niña de la vecina es celiaca y de vez en cuando come pizza
y no le pasa nada!
-
¡Pues mi vecino tiene un triple baypass y come bocadillos de panceta
con whiky y toma cocaína y (aún) no le ha pasado nada! ¿Me estás
recomendando que actué cómo lo hacen los irresponsables de este
planeta? ¿De verdad? - y por si alguien se lo ha olido, si, he usado
un sofisma para rebatir su paralogismo; se siente, mi allegado empezó
primero.
-
Pues yo creo que … - intervendrá el otro comensal ¡Ni tiempo hay
que darle a acabar la frase!
-¡No!
Experiencia personal, ciencia o comunicación, y en 5 minutos no has
podido adquirir conocimientos a través de ninguna de esas fuentes
porque estás comiendo delante de mí y no te he visto coger el
móvil. Si quieres información, y tienes la suficiente humildad para
preguntar, estaré encantada de responderte a cualquier duda que
tengas sobre la celiaquía, es más, será un placer que pocas veces
me conceden, pero si respecto al tema celiaco no vas por ese camino,
cómprate un bosque y piérdete.
Luego
fui y cambié mis cubiertos y plato; que una cosa es echar el rato en
batallas glutaneras y otra muy diferente es contaminarse.
¿Se
puede liar parda con respuestas así? ¡Ya te digo! El género
humano, en general que no en particular, soporta mal que pongas en
evidencia su ignorancia.
Y
luego están los daños colaterales, porque mi allegado tiene unos
lazos conmigo que a lo largo de del tiempo me han hecho tomarle un
especial cariño, y claro, por mucha fluidez verbal y mucha filosofía
que pueda manejar uno, básicamente le has dicho que es un pedazo de
ignorante capaz de darle veneno a alguien con tal de salirse con la
suya, y eso, consciente o inconscientemente, le duele mucho a al ego
y la vanidad.
¿Merece
la pena semejante batalla? Pues a título personal, tengo que decir
que uno de los dos allegados es ahora el compañero de mesa que
siempre solicito a mi lado para enrocarme contra el pan; mi ataqué
le dolió y lo soliviantó tanto, que decidió informarse para
presentarme una batalla en el futuro (¡Bravo por el allegado que no
dudó en aprender!), y ahí se acabó todo, ya no tuve que luchar más
con él.
Gracias
Platón.
No
logro librarme del “por un poco no pasa nada”, pero si he logrado
librarme de la impotencia y la ira que produce esa maldita frase y
otras por el estilo.
¿Cómo
logro librarme de eso? Lo logro con la certeza de, que tengo
experiencia personal con la celiaquía (¡Llámame K, Celia K!),
tengo una cierta formación científica en ese campo y consulto
continuadamente los medios de comunicación respecto al tema. Y eso
me deja una tranquilidad de espíritu que la ignorancia ajena no
puede arrebatarme. Bueno ¡Y ese piquito de oro que me han regalado
algunos amigos! Dando las gracias a esos amigos corto y cierro:
Gracias
Platón, Kant, Socrates, Schopenhauer y Baillargeón*
*
Recomiendo de forma entusiasta a Norman Baillargeón y su libro
“Curso de autodefensa intelectual” que de una manera filosófica
y sencilla os enseñará a defenderos del ataque de sofismas y
paralogismos celiacos varios.
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