2/1/16

007 & CELIAQUÍA

Algunas dolencias tienen personalidad propia, y sin dudarlo puedo aseverar que la celiaquía es una de ellas. Yo a la mía la llamo La Celi, al principio le puse otro nombre en donde estaban implicados el hijismo y las mujeres que hacen transacciones comerciales con su cuerpo, y si bien quedó claro que a La Celi le importaba un pimiento cómo la llamara, por cuestiones de salud mental y buen rollismo (¡Ya te digo! Vivimos juntas día y noche; habrá que tener buen rollo) acabé preguntándole su verdadero nombre en una de esas tardes en que nos sentamos a firmar treguas en la batalla del gluten.

Y es que el nombre que yo le había puesto, para firmar treguas, la verdad, daba muy malas vibraciones y sentaba fatales precedentes. Así que le pregunté:
- ¿Y a ti cómo te llamo? Porque si vamos a empezar a firmar tratados de paz, tendremos que poner nuestros nombres en los papelotes y tal.
- Llámame K. – dijo ella estirándose toda después de un largo silencio – Celia K.
De mano me quedé un poquillo ojiplática por ese ramalazo James Bond tan marcado, pero enseguida me di cuenta que iba ser de natural peleón y habría daños colaterales ¡Que La Celi es muy chula ella! Y se ríe de las pistolas, puñetazos y de todos los agentes secretos del mundo mundial.

Una vez le dije a La Celi - ¿Te imaginas que el agente 007 fuera celiaco? Qué está él ahí, cenando en un restaurante mega lujoso (menú adaptado sin gluten), con una malvada guapetona de rompe y rasga, y va la guapa y le moja un barquillo de pan en la sopa sin que se de cuenta, y cuando el agente secreto se acaba la sopa, de repente se le infla la tripa cómo un zepelín y se tiene que desabrochar el pantalón de smoking, y comienza tirarse pedos que podrían ser catalogados cómo armas químicas de destrucción masiva, a eructar y a tocarse el alien que quiere salir de la tripa. Y cuando la guapa de rompe y rasga (que es una profesional de la maldad y aguanta el tipo cuando Yeins Bon se desbarriga, eructa y se tira pedos) le hace ojitos pa liarlo y ver si se lo carga ya, éste sale corriendo cómo alma que lleva el diablo al baño y allí se desencadena el apocalípsis de la contaminación cruzada, y entonces a la malvada guapetona le da mucha grimilla cargárselo ¿Tú te imaginas que papelón? - le dije muerta de risa a La Celi.
Ella me miró muy circunspecta y respondió - Ahora ya sabes por qué la celiaquía nunca será un tema de interés para el cine - y con rintintín añadió - ni para ninguna otra vertiente artística.
¡Siempre me tiene que amargar mis pequeños disfrutes celiacos! Con lo que yo me he reído imaginando a Dar Vader diciendo - Luke, yo soy tu padre; haz el anti IgG-IgA y la biopsia intestinal a ver que mash tienes, y perdona por lo de la mano chato; ha sido sin querer - O a esa Escarlata O´Hora azadón en mano, levantando el puño y clamando - A Dios pongo por testigo que jamás volveré a tener cagalera, aunque tenga que llevar el bolso lleno de barritas energéticas sin gluten, aunque tenga que parecer una neurótica y me miren raro - Lo del robar y mendigar del parlamento original no lo incluyo porque, cómo no se vaya a robar al Mercadona le veo poco futuro de ladrona, y lo de la mendicidad, al precio que están los productos para celiacos; mejor robar.

Antes de caer en que los celiacos no sólo estamos discriminados en el mundo alimenticio, si no que esta discriminación abarca hasta las artes, le dije yo muy seria a La Celi - En la literatura todavía tenemos espacio para movernos. Quizás muy pronto alguien escriba un libro con un gran personaje celiaco/a que nos haga famosos a todos los que estamos en la panda SinGluten.
- ¿Y te vas a ocupar tú? - Preguntó ella con esa arrogancia chulesca que gasta – Porque te recuerdo que se te acaban los temas celiacos.
- ¡Hombre y tal!, yo estaba más por ganar un Nobel, llámame loca, pero me hace ilu - le respondí muy segura de mis objetivos - ¡Y eso de que se me acaban los temas celiacos es una falacia! ¿O acaso hay un sólo aspecto de mi vida donde no estés presente? Si es que tienes una personalidad, que la saga de Juego de Tronos se te queda en un microrelato, ¡Menciona una sola cosa de mi vida dónde no andes tú por medio revolviendo! ¡Una sola cosa! ¡Una!

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