Oye, que el otro día me
acabaron diciendo una cosa que pocas veces oímos lo celiacos.
Agárrense la goma de bragas/calzoncillos que se les puede saltar de
la impresión, porque me dijeron - ¡Qué suerte que seas celiaca! -
Qué yo me quedé como una estatua de cera ¿Suerte y ser celiaco en
una misma frase? ¡Fíjate tú! Y yo pensando que suerte era que te
tocara la lotería.
Comprendan que una
chorrada así ni siquiera es digna de desperdiciar saliva para
responderla, pero me quedé un rato dándole vueltas al asunto, así
en plan científico y, si bien concluí que no era ninguna suerte, me
acabé preguntando si había alguna ventaja al respecto ¿Existe
alguna ventaja en ser celiaco?
Durante varios días
anduve yo con el runrún de las ventajas celiacas gastando neuronas a
cascoporro por encontrarlas, pero ventaja, lo que se dice ventaja, no
encontraba ninguna.
Consecuencias si
encontraba: Master Invisible en Etiquetado Alimentario, neurosis
aguda en el heroico esfuerzo del comer fuera y no morir en el
intento, frustración continua en el explicoteo de que eres celiaco y
por un poco si pasa algo, etc., etc., etc...
Ahí andaba yo dale que
te pego ¡Y entonces me llegó el infundimiento!
Ñoras, ñores, la
celiquía te da una ventaja que no tienen el resto: Amor verdadero
¡Ahí lo llevas!
Resulta que el mundo
entero anda loco por saber si los quieren de verdad. Consultan
horóscopos, adivinos, deshojan margaritas, le ponen la cabeza bomba
a colegas/psiquiatras y continuamente necesitan saber si sus parejas
los aman mientras están atentos a esos detalles que son muestra
continua de amor.
Los celiacos no, no
necesitamos tanta parafernalia. Es más, en esto del lio amoroso
empezamos con ventaja; me explico. Todos queremos ser especiales,
tener algo que nos distinga de los demás, algo que nos haga destacar
del resto tal que tocar un instrumento, tener algún don artístico,
ser un deportista destacado, poseer una afición x, tener un sentido
de la estética distinto y tal y tal y tal. ¡Los Celiacos no! Ya
somos especiales: somos celiacos, y la EC es una jartá de especial y
deja al personal alucinando pepinillos.
Entiendo que cuando eres
un niño o un adolescente no te sientas especial y ser celiaco sea
una gran carga, porque a esas edades lo que uno quiere es encajar y
ser/hacer cómo los demás, pero incluso ahí, en el delicado brete
de ir creciendo y ver que tu realidad encaja mal con la del resto del
mundo, llevamos una pequeña ventaja: inmediatamente distinguirás a
los familiares y amigos que te quieren de verdad, porque ellos serán
considerados en lo que respecta a tu celiaquía. Por desgracia, esa
ventaja tiene su doloroso Dar Vader; con la misma facilidad que verás
el cariño y la preocupación de los que te quieren de verdad,
inmediatamente distinguirás a los que no. Y si, duele, duele mucho
cuando alguien a quien quieres no te corresponde con el mismo amor
que tú le entregas. No me alegro, pero ¡Bienvenidos al mundo real!
Queridos infantes y
juventud ajena: no digo que vaya a ser divertido ni bonito crecer a
golpe de celiaquía, pero por el camino que lleva a la madurez,
habrás aprendido a domar tú voluntad (la dieta celiaca se ocupará
de enseñarte eso), tendrás muchas más armas para luchar contra la
frustración (llevas entrenándote desde niño y no te ahogas en un
vaso de agua), sabrás ser más considerado y humano con el prójimo
porque tú vives en primera persona lo que es estar excluido, fuera
aparte del radar celiaco para saber quien te quiere de verdad.
Pues para lo del
enamoramiento (tengas la edad que tengas) las premisas son las mismas
que para los niños y los jovenzuelos: ilustrémoslo con ejemplos
(todos extraídos de la realidad)
Chico celiaco conoce
Chica: Chico pide a Chica que por favor no use pintalabios porque
pueden llevar gluten, y claro, cuando se morrean hasta quedarse sin
oxígeno, el pintalabios de ella acaba en el intestino de él. Pero
Chica ha oído la petición durante semanas cómo el que oye llover y
sigue poniéndose pintalabios y se come un par de donuts entre
besotornillo y besotornillo.
¿Todavía no te ha
saltado el radar? ¿De verdad piensas que las cosas pueden mejorar y
que es sólo cuestión de tiempo y amor? ¿Piensas que una persona
que ni siquiera es capaz de tener consideración con algo tan
sencillo la tendrá en las verdaderas complicaciones de la celiaquía?
Recomendación: Entiendo
que Chica puede estar muy buena y que las hormonas son traicioneras;
entiende tú que sólo tienes un intestino ¿De verdad lo quieres
dejar en manos de Chica?
Mujer celiaca conoce
Hombre de Cuenca: Mujer explica a Hombre en profundidad sus
limitaciones alimentarias, porque hasta ahora sólo han comido en
casa de ella y era muy fácil, pero él la ha invitado a pasar un fin
de semana en Cuenca para presentarle a sus primos, y parece que esta
relación promete (promete mucho). Después de todo el explicoteo de
turno, Hombre le dice a Mujer - ¡Tranquila Preciosa! No es tan grave
- aquí Mujer sonríe por haber encontrado a un ser humano tan dulce
y tan bueno – Puedes comer ensaladas y fruta en cualquier sitio - aquí
Mujer ha dejado de sonreír porque el radar celiaco le ha dado un
castañazo en la nuca y se está recuperando para oír la guinda –
He reservado en algunos restaurantes buenísimos que conozco ¡Verás
que bien lo vamos a pasar! - aquí a Mujer le dan vuelta hacía atrás
los ojos y se queda más cuajada que un flan de 14 huevos.
Recomendación Tipo 1:
Vade Retro Satanás. Una
pareja a la que le importas se hubiera informado en la red (¡Qué ya
todos sabemos que existe internet!) que es un celiaco, que puede
comer y que sitios hay en Cuenca para que tú puedas disfrutar con él
y sus primos.
Recomendación Tipo 2:
¡Huye! Echa a correr
cómo si te persiguiera el apocalipsis. Una pareja a la que realmente
le importas y siente algo por ti, te invitaría a Cuenca y tras oír
con atención todo lo que tiene que ver con tus limitaciones
alimenticias, te rogaría que le ayudaras a planear el viaje y a
buscar sitios con menús aptos para ti (y te presentaría a sus
hermanos, no a sus primos)
Recomendación Tipo 3:
¡Ah! ¡Qué lo vuestro
es un rollo pasajero! Qué tú ni jarta vino tienes pensado casarte o
ser su novia, pero es que tenéis mucha química y tal. Pues más
fácil me lo pones, el radar celiaco también sirve para identificar
a los amantes generosos (a los generosos, no a los buenos; no
confundamos conceptos) ¿De verdad crees que un hombre al que no le
preocupan tus necesidades más básicas se va a ocupar de cubrir tus
necesidades sensuales? ¿De verdad quieres alternar las hambres
ocasionales de la celiquía con las sexuales?
¡Pues no sé que
decirte! Si ves que te sobran tres kilitos y cuerpo jacarandoso,
arrea pa´ Cuenca y echas un finde a base de dieta depuradora de
ensalada/fruta + ejercicio. Pero recuerda que no podrás pedir el
libro de reclamaciones y ruega por no contaminarte; ¡Avisada estás!
Eso si, tranquila, sólo te presentará a sus primos ;D .
No sé ustedes, pero yo
al menos voy a empezar a escuchar un poquito a mi radar celiaco, que
la EC me ha dado pocas cosas buenas, y ésta, no estoy dispuesta a
desaprovecharla.
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