1/8/16

PLURALIDAD SOY YO


Hace mucho que no escribo una parrafadilla celiaca para reírme un rato de mis arrechuches, pero es que mis dolencias acaban teniendo personalidad propia y tengo un descontrol de personalidad múltiple mu grandísimo. Y es que vivo con una pechá de gente dentro de mi body serrano.
A saber conviven conmigo:
- La Celi (mi celiaquía). Ella se hace llamar K, Celia K (es que es más chula que Yeins Bond), y marimangonea en todos los asuntos de mi vida; es el macho alfa de mi manada de dolencias.
- Regli. Actualmente en proceso de independencia de mi persona; viene y va cuando le parece y cómo le parece. Sé con certeza que La Celi anda malmetiendo entre ella y yo, pero, cómo ya dije, La Celi hurga en todas mis adentros.
- Coji (mi cojera). Ésta se vino a vivir conmigo a principios de año. Apareció cuando me pegué un josconcio muy gordo y mal josconciado, pensé que sería una visita temporal, pero al final, ha decidido quedarse. Estoy consultando a un especialista para ver si nos divorciamos, pero la La Celi ya le ha hablado de las artrosis y las osteopenias que ella le puede prestar, y cómo en su día no hicimos separación de bienes, preveo un proceso largo y harto complicado.
- Piti (mi pitido del oído izquierdo). A principios de abril me perforé un tímpano, me gustaría decir que fue rescatando a un niño o cachorro de un ahogamiento, pero lo cierto es que simplemente soy manazopatosil y me hinqué un bastoncillo de los oídos cuando mi Coji decidió pegar un traspié.
-Bumbum (mi latido del oído derecho). Cómo ya todos sabemos que no rescaté ningún niño/cachorro, no merece la pena repetir que llegó con lo del tímpano perforado.
- PCC (abreviatura de Puto Chisme Coñazo). Al parecer, tanto Piti cómo Bumbum, aunque se instalaron en mi vida con lo del bujero del tímpano, no son originarios del país del oído, si no del mundo mandibular, así que me han puesto una especie de placa que recubre mis dientes inferiores y se mete por el paladar para abajo intentando devolver mi mandíbula a su sitio. Alimentarse con el cacharro este (que no me lo puedo quitar ni para comer), es un asunto más azaroso que todas las aventuras juntas del Señor de las Anillos ¡A Frodo quisiera yo verlo trasegando pan de lembas con el chisme este puesto!


Y claro, con esta cantidad de seres conviviendo conmigo y mi mismidad, no hay manera de ser la persona escritural chachitranquilita y megapositivona que siempre he sido ¡Qué yo era mu mu zen! Pero tengo overbooking de personalidades y ando por la vida cómo si me hubieran dado tres o cuatro pedrás mu gordas.
La Celi tol día gruñéndole a los profesionales de la salud que me van remendando, que si cuidado con lo que me vas a recetar, que si a ver que me vas a quitar de comer, gritándoles que van a morir cómo vuelvan a decir que por un poco no pasa nada.
Regli que ni pasa a saludar y me pone una mijilla atacá, Piti y Bumbum tol día haciendo ruido, que oigo un solo de violín y lo más bonito que me sale es una ardiente plegaria del estilo “¡Qué alguien queme ya ese apocalíptico aparato infernal de ruido!”. La Coji que me tiene dando trapiés sin ton ni son, que estoy por tatuarme todas las piernas a ver si dejan de notarse los moratones y me puedo poner faldas algún día del verano; que aquí sólo dura cinco meses.
Y ya, para rematar, el jodio PCC, que lo tengo encasquetado las 29 horas del día (si si, 29; con estos chismes el tiempo se expande sin parar). Y para colmo el maxilofacial me ha quitado la lechuga y el jamón serrano, que le decía yo diciéndole al hombre de la bata blanca - ¡Tenga usted compasión, que soy celiaca! Que salir a comer fuera siendo intolerante al gluten y la lactosa ya es toda una odisea, y si me quita la lechuga y el jamón, sólo me queda el alcoholismo y chupar palillos - pero se ve que estos profesionales son de natural cruel y no hubo manera de que transigiera.

Y le contaba yo toda esta saga multipersonal a mi amiga Lucy, y por eso de seguir siendo chachi y positivona le dije yo toda zen - ¡Al menos tengo buena conversación y escribo medio bien! - y me respondió ella toda realista - si obviamos el hecho de que no tienes memoria, no te concentras y no escribes, si, algo tienes, pero no sabemos muy bien qué.
Así que voy a hacer un anuncio al mundo:
Mi memoria, mi capacidad de concentración, mis escritos y mi regla van por libre, ya no es algo donde yo ejerza control alguno, así pues, ruego al personal me excluyan de recordar, concentrarme, escribir y ovular.
El resto de asuntos ya lo tratan ustedes con mis otras personalidades, porque yo creo que me voy a tomar unas vacaciones de mi mismidad, que empiezo a cansarme de tanto ajetreo y tal.


11/2/16

DOSCIENTAS AL DÍA


¿Sabes Celi? Que dicen los escritores profesionales que hay que crear hábito de escribir; al menos doscientas palabras al día. Y leer, leer, leer y leer: leer mucho.
Pues nada, vamos a ver si soy capaz de cumplir con las 200 palabras diarias, y me labro una hábito o algo parecido, en lugar de escribir a salto de mata cuando me agarra la inspiración, me dejan tiempo las obligaciones y hay una alineación de al menos cinco o seis planetas con la tierra.
Mira Celi, creo que en esto de la escrituralidad, yo empecé la casa un poco por el tejado, porque lo primero que hice fue plantearme que quería un Nobel. Luego ya estuve mirando las diferentes disciplinas, y me pareció que la que más me pegaba era literaria ¡Me veía yo con duende en el asunto! Y allá que empecé a escribir a loco, sin hábito, metodología, disciplina, ni na de na.

Eso si, escribo poco, pero en lo del leer ¡Ahí voy sobrá! Que leer si he leído, una jartá de libros de todo tipo, que te daba yo conversación sobre las grandes civilizaciones, el imperio romano y la dominación árabe que talmente parecía que me había criado encerrada en el sótano de una biblioteca quemándome las pestañas entre pergaminos; en una ocasión hice de guía cultural en el asentamiento romano de Baelo Claudia, me dejaron pasearlas y cascar cerca de una hora para un grupo, y hay que decir que se me noto mucho que babeaba de placer hablando de toito to, pero lo de que era la primera vez que visitaba ese sitio pasó total y absolutamente desapercibido.
Y lo mismo que te hablo de los imperios, si hace falta saltar a la física cuántica, saltamos, me enrelio un poquito con ella, porque yo soy de letras y el tao de la física y aledaños es más terreno de mi costilla (que él es de ciencias) pero incluso en esos resbaladizos terrenos, araño un aprobado cuántico raspado.
De literatura ni hablo que me pongo insoportable perdía y esas cosillas sólo me las aguanta La Lucy; que nos podemos tirar horas destripando una frase mientras nos pegamos buesazos, salingerazos y sipanazos* a diestro y siniestro. Es tal nuestro nivel chicharreril literario que leemos libros que no nos gustan naita na y los disfrutamos, y nos da para meses de destripe quirurjico.
Y si quieres ver cómo se me hace el culillo psicola, háblame de hormigas o etología de cánidos. O si los bichos y los perros no te van mucho, pues de agricultura, biología, sociología, psicología, nutrición, o de lo que sea que seguro que he leído algo sobre ese loquesea.

Que dirán ustedes que cuando salen aquí los celiacos, que fueraparte de presumir de culta e instruida (¡Menudo fardazo sobrao me he pegado! ¿Eh?), no se ha mencionado ni una vez el gluten. Tranquilos ya vamos; que esto no es sólo para que lean ustedes, que también es para hacerme mi terapia celiaca y ahorrarme pasta en psiquiatras.

El caso es que la gente que me rodeaba solían catalogarme de enciclopedia andante, y digo solían en pasado, porque unos pocos años antes de que me diagnosticaran la EC, comencé a notar que mi memoria fallaba levemente en temas sobre los que tenía mucho dominio, o a veces me resultaba difícil usar palabras concretas en ciertas conversaciones en dónde necesitaba precisar, palabras que para mí eran habituales, pero que no me salían así me implosionaran todas las neuronas.
En aquel momento no le dí importancia, y lo justifique con el estres, las prisas, pachucherío, un mal día; amos, lo que se conoce en general cómo la vida y sus vaivenes.
Cuando me diagnosticaron y comencé a hacer la dieta sin gluten (correctamente claro) esperaba que esa falta de memoria mejorara ¡Mentira cochina! Esperaba que desapareciera y volver a ser la enciclopedia de siempre. Pero esa breva no cayó, cómo tampoco cayó la de dejar de sentirme agotada, la falta de concentración, y otras cuantas más que La Celi puñeterilla se ha quedado porque si; porque ella (mi celiaquía: mi Celi) es así de chula y me coge mis cosas sin preguntar y casi nunca me las devuelve.

Así que ahora lo máximo que logro parecer es lista del montón tirando a listilla (con algunas actuaciones estelares en donde mi antiguo yo de cátedra y mención especial me surge de los adentros profundos sin saber cómo), pero en general, hago cada papelón de lerda cuando confundo una información con otra o me enrelio usando mal palabras cultas, que cualquier día me encierran por maltrato obsceno con alevosía al conocimiento y la lingüística.

Mira Celi, sólo me estás dejando un tema para estar horas hablando de él y seguir pareciendo la enciclopedia culta e instruida de antaño: enfermedades autoinmunes con mención especial a las intolerancias alimentarias, o cualquier asunto cercano o lejano a ellas. Cómo es una temática sobre la que leo y me informo continuamente, no le da tiempo a La Celi a perdérmelo por ahí.
Y vale, lo acepto, acepto que las cosas no sean cómo antes ¡Envejecer es hacer limpieza! Que decía Ernest Junger, no es la limpieza que yo había planeado pero lo acepto, no me importa parecer una lerda si al menos me manejo en un tema en concreto con soltura ¿Qué ha de ser la celiaquía? Pues que sea ella; lo acepto, no voy a decir que lo haga con gusto, eso si que no, pero transijo.
Tengo en ese terreno historia, biología, sociología, surrealismo (a raudales), psicología, botánica (¡No imagináis lo interesante que es la genética de los cereales!), nutrición, cocina y un largo etc. de ramas relacionadas con el asunto: vale, sólo un tema ¡Llámame K, Celia K.!

¿Sabes cual es mi triste pena Celi? Pues que el tema celiaco y de enfermedades autoinmunes no es muy popular que digamos, que no es cómo el Walking Dead ese, el furbor o la piratería politica, que en cualquier charla lo cuelas y echas un rato la mar de agusto. Y cuando consigues colar el tema, el publico no se entusiasma mucho y enseguida te miran raro y tal (y a La Lucy la tengo ya tan achicharrada que el día menos pensado la hacen de Hija Adoptiva de Los Celiacos y se la llevan pol mundo a dar conferencias para adiestrar a familiares y amigos de celiacos), y claro, yo tengo ahí una pechá muy grande de cosas que no las puedo compartir de charleta con nadie.
Así que escúchame bien Celi: por el bien de nuestra relación, por mi salud mental y por los niños – vale vale, no me pongas caras raras; no tenemos niños, pero esa frase siempre produce una gran carga dramática, y aunque sea una tímida patalógica, hay una pequeña vena de actriz dentro de mí que de vez en cuanto se me escapa – por lo poquito que me queda de lista, por favor Celi, mira a ver si me dejas coger hábito para al menos escribir doscientas palabras al día. A ver si nos descubre una editorial celiaca y nos publica un libro ¡Qué lo difícil es publicar el primer libro! A partir de ahí lo de ganar el Nobel son cuatro letras, dos patadas y un par de comas bien puestas (otra cosa no, pero positivona soy un rato ¡Ruego me lo valoren!)
- Me lo pensaré – dijo La Celi asintiendo con solemnidad.
- ¿Sabes Celi? Borges** decía que el rio más largo del mundo coge, todo él, en la palabra Nilo. A lo mejor no hace falta que sean tantas palabras todos los días.
- ¡Puñetera eres!
- ¡Yo también te quiero Celi!


* Emilio Bueso, Salinger y Óscar Sipán son algunos de los autores que adoramos y que salen en nuestra conversación tal que si fueran de la familia; son cómo nuestros maridos literarios. Y para que no me riña La Lucy, aclaro: Salinger (por el momento) sólo es adorado por ella; es un trauma muy grande el que tiene la pobre mujer conmigo y Salinger.
** Creo que es de Borges, pero son de esas cosas que La Celi me esconde y lo mismo es de otro grande.

4/2/16

EXPECTACIÓN CELIACA

Soy agricultora celiaca y cultivos cítricos ecológicos. Ya sé que no hacía matizar que era celiaca, y hasta he estado a puntito de decir que mis cítricos no tienen gluten en plan garbanzos del Mercadona, pero mi realidad se mueve entorno a la celiaquía, y si, La Celi (mi Celi puñeterilla que me acompaña a todos los lados) también influye en mi trabajo.

Por ejemplo, en verano, en uno de esos días que recogen la naranja a 40 y pico grados y llega la hora de comer, hago limonada fresquita y se la suelo llevar a los recogedores.
A lo largo de 20 años he visto cómo las cuadrillas de recogedores de fruta han ido variando de nacionalidad; desde la fría Rusia de los 90 que nos dejó hasta un par físicos hablando cuatro idiomas y recogiendo mandarinas, pasando por todas las nacionalidades de países del este y africanas, hasta los años de crisis que nos llevó de nuevo al español y a reencontrarnos con gente del pueblo que se había estrellado en la construcción, desde entonces, ha llovido mucho y se han hablado muchas lenguas entre mis árboles.
Por fortuna para mi Celi, desde que ella llegó años ha, todos los recogedores son de por aquí cerca, así que, cuando les arrimo limonada o refrescos, y me ofrecen sentarme y compartir un trozo de salchichón, les explico que soy celiaca y que no puedo comer de casi nada porque me pongo muy enferma.
Los primeros tiempos con La Celi daba más explicaciones de lo que era el gluten y los cereales y tal (que acababa pareciendo Jesús predicando en el monte de los cítricos), pero era para peor porque la gente se me liaba y terminaban por mirarme raro (con ese gesto tan peculiar de “pareces un poco tocadilla del ala y sospechamos que se te está yendo la pinza un pelín”).
Con la sentencia de “soy celiaca y no puedo comer de casi nada” cómo nadie tiene claro que es la EC., y les da un poquito de vergüenza preguntar, puedo rechazar alimentos sin ofender y sin resultar altanera, y así, en lugar de parecer una zumbada de la comida, tan sólo resulto misteriosa; misteriosa tocadilla del ala y con la pinza desviada.

En la última campaña de cítricos, después de uno de esos días de sube, baja, correveydile, anota, habla por teléfono, cuenta, pesa, etc. A las 8 de la noche, mi marido y yo caímos en que la nevera y alacena estaban tiesas porque llevábamos no sé cuantos días con el mismo plan, así que salimos corriendo al supermercado ese de Allihaydetodoparalosceliacos.
Llegamos a toda pastilla, enchufamos la moneda al carro y nos pusimos a hacer spring por los pasillos. Y la gente nos miraba raro, al principio no le presté atención porque tenía media hora para hacer la compra, tempus fugit, pero si algo reconozco son las miradas raras (merced a la celiaquía las he ido catalogando todas). Miro a mi costilla y veo que él no tiene nada raro, ok, no es él, así que soy yo. Me miro, pero no me veo nada anormal, y por si acaso le pregunto a él.
- ¿Tú me ves algo raro? ¿Tengo algo en la cara? ¿Me ha salido alguna protuberancia en la espalda o algo así?
- Pues no - me responde tras echarme un vistazo de arriba a abajo - estás cómo siempre.
- Pues la gente nos mira – le replico toda intrigada – y yo tampoco te veo nada que pueda llamar la atención, pero nos miran.
- ¡Entonces va a ser porque somos guapos! - me dice muy satisfecho.
- Perdona Brad Pitt, ese tren me da que pasó hace un rato, pero puedes llamarme Angelina si te hace ilu. Yo creo - le digo muy seria mientras sigo con mi runrún – que me miran porque soy celiaca, que los celiacos levantamos muchas expectación – aclaro con la fingida humildad de una estrella de Hollywood – somos exóticos a nivel alimenticio.
- Perdona mi ferroviaria Angelina, ese tren ni siquiera ha salido de la estación ¿Los celiacos levantando expectación?
- ¡Si, y mucha! - yo erre que erre, ya que me he subido a la burra, no me voy a bajar tan fácil - eso sí, para la expectación necesitamos una mesa de por medio o un sarao con comida - aclaro mientras mientras meneo una berenjena en plan magistrado del Tribunal supremo con su mazo - ¡Si es que me discutes por discutir! - cómo el reponedor de verdura anda por allí me contengo de pegar un berenjenazo en el peso en plan sentencia, pero a puntito estuve.
- ¡Qué no, qué no cuela! Dime una sola ocasión en la que hayas levantado expectación celiaca.
Me quedo pensando un segundo y me viene a la mente el último gran sarao familiar; la boda de mi sobrino Pablito (Pablito se está quedando calvo y echando la barriguilla de la edad, pero siempre será sobrinito)
- ¡La boda de Pablito! ¿O me lo vas a negar? - pregunta con nivel de chulería aproximándose al 99% - que estaban los camareros de la parrilla allí, todos nerviosos a la aparición del celiaco.
- ¿Y no sería que esperaban a un señor madurito y cuando dijiste a los de la parrilla que tú eras el celiaco (en masculino) se pensaron que eras un transexual monísimo?
-Es que iba monisima, que lo uno no quita lo otro. Son cosas que pasan al usar el pronombre masculino cómo genérico ¡Pero expectación celiaca y caras de asombro hubo una jartá! Al menos hasta que me contaminé y me tuve que ir.
- No sé que decirte de tu expectación celiaca, pero ahora si sé por qué nos miran; llevamos 5 minutos haciendo mimo, tú con la berenjena y yo con el racimo de plátanos. Vamos a acabar la compra.

Cuando llegamos a casa, nos ponemos a descargar las bolsas y una sobrina que anda por aquí me saluda y pregunta si venimos de hacer la compra.
- ¿Habéis ido con esas pintas? - pregunta la sobrina conteniendo la risa.
Me quedo un poco ojiplática, miro a mi costilla y a mí alternativamente y reconozco que conjuntar, no nos conjuntamos mucho. Él lleva unos pantalones escurridos y machacados de un color indefinible, con estampados de tierra, hierbas y aceite de motores varios, la camiseta no sale mejor parada que el pantalón y se podría jurar que esa prenda jamás fue nueva o moderna; al menos no desde el paleolítico.
Mi atuendo va a juego con el de mi marido; pantalón de colorines imposibles y dibujos fractales que provocarían desprendimientos de retina en masa en los carnavales de Cádiz, camiseta que inicialmente era rosa fosforito y ahora se ha convertido en un color nuevo que no existe en la tabla de colores, y sandalias de margaritas con calcetines que se aproximan al verde sin llegar a conseguirlo (ponerse calcetines con las sandalias es la gran joya de la importación guiri, y lo recomiendo con entusiasmo). Fuera parte de que ambos llevamos pegadas hierbas de esas cuyas semillas hay que sacar con bisturí y alguna que otra hoja por el pelo.
- Pues tu tía empeñada en que nos miraban por expectación celiaca – le dice mi marido a la sobrina con retintín – menuda chicharrera le ha dado en el super.
- No Tita no - me responde la sobrina – no era expectación celiaca; es por el atentado de lesa majestad al decoro y el estilismo.
- Si ya, atentados estilísticos, pero si se lo ponen cuatro modelos famélicas de Desigual entonces es moda ¡Que sepáis que esto lo voy a contar en internet! Y se titulara “Expectación celiaca” ¡Ea!


Y bueno, ya lo he cascado.

21/1/16

BOCADILLOS DE PANCETA CON WHISKY Y COCAÍNA


Hoy no hay risillas, sólo cabreo y cosas útiles.

Después de mucho pelear en mi orbe social con el puto “por un poco / una miga no pasa nada” he logrado llegar a interesantes reflexiones, algunas muy útiles, que me han ayudado a ir toreando el asunto; unas veces mejor, otras peor y unas cuantas de forma catastrófica, es lo que tiene torear en plazas celiacas, que casi siempre te llevas cornadas de la ignorancia glutanera.

Empecé por lo más básico: la frase en si misma - por un poco de gluten no pasa nada – y ahí estuve yo analiza que te analiza. Pero lo único que me devolvían las neuronas era la replica constante de que si pasaba algo por un poco, por muy muy poco sigue pasando algo, fue entonces cuando se me encendió la bombilla ¡Es un paralogismo! Y a veces hasta sofisma.
Y se habrán quedado ustedes ojipláticos ¿Qué coño es un paralogismo o un sofisma? Yo se lo cuento (pero sólo si tienen curiosidad y ganas de aprender; si no, mejor deja el artículo aquí)

Pues es un tipo de argumento/razonamiento incorrecto que todos deberíamos conocer, y cuando digo todos, no me refiero sólo a los celiacos; las instituciones, los políticos, la publicidad, etc., nos machacan a diario con estos dos tipos de razonamientos erróneos (y aunque no lo sepas, tú mismo los usas constantemente).
Si a usted ya le tiene medio aburrida el artículo, mejor lo deja aquí, porque más adelante no hay gracietas ni chistes absurdos de celiacos, y de paso anuncio que no es un artículo cómodo y vas a tener que poner a trabajar tu concentración y tus neuronas ¡Avisado estás!

Lo razonamientos incorrectos se conocen cómo falacias, y se clasifican en sofismas y paralogismos:
Sofisma - Argumento/razonamiento falso o erróneo que parece correcto, y cuya base es la mala intención.
Paralogismo - Argumento/razonamiento falso o erróneo realizado con buena fe (aunque puedan parecer lo mismo no lo son; varía la intencionalidad de engaño)
Podríamos verter ríos de tinta hablando de este tipo de razonamientos, pero vamos a restringirlo al terreno celiaco, que ahí hay mucha miga (de esa que nos pone nerviosos).

Por un poco no pasa nada” ¿Por qué esta sentencia es un paralogismo? Pues porque el allegado que nos la suele decir, desconoce la delicada realidad de la contaminación cruzada, y esa persona realmente cree que por un poco no va a pasar nada. Podemos explicarle a esa persona que es la contaminación cruzada, pero por experiencia sé (sabemos) que eso no suele ser suficiente.
¿Cual es entonces el principal problema con el allegado? ¡La vanidad innata respecto a nuestra capacidad intelectual! Que suele venir de la mano de la charlatanería y la falta de honradez. Y es que en el genero humano somos de natural malvado ¡Si si, lo somos!, duele decirlo, pero lo somos. Sí tuviéramos una naturaleza honesta sólo nos interesaría descubrir la verdad, no tener la razón (que es lo que más nos suele importar).
Esto viene a decir que se necesita ser muy humilde y honesto para aceptar que nuestra ignorancia es una jartá de grande. La sentencia socrática de “Sólo sé que no sé nada” no intenta decir que vayas por la vida cómo un ignorante porque apenas sabes nada, trata de decir que la enfrentes con mente abierta y nunca dejes de aprender, porque siempre será más lo que ignoras que el conocimiento que puedas acumular, y cuanto más aprendas, más te darás cuenta de lo poco que sabes ¡Hay que ser muy sabio para ser consciente de tu ignorancia; no lo olvides!

Si, ya, muy requetefilosófico el asunto, pero ¿Qué hago con el allegado del paralogismo lista?¿Qué hago con el poquito ese de gluten del no pasa nada? ¿No era que ibas a dar la respuesta irrebatible?
Pues cómo ya dije al principio, cada vez que toreo en la plaza del Porunpoconopasanada salgo con heridas diversas y de variable consideración. No tengo una receta 100 % eficiente, a lo máximo que llego es a ganar alguna batalla cercana a mi plato, pero constantemente se me abren nuevos y viejos frentes y la guerra nunca se acaba.
Una de mis batallas más memorables es La Batalla de Platón.
Esta batalla comienza cómo comienzan todas las batallas de la contaminación cruzada; la celiaca sentada en la mesa con un montón de gente de su orbe, y millones de moléculas y migas de pan rulando por toda la mesa, y tú ahí, cómo un avezado agente del FBI siguiéndole la pista a todas, hasta que llega la maldita petición:
- ¡Por favor, ten cuidado con las migas y la harina del pan! Sólo necesito unas pocas moléculas para estar enferma varios días.
- ¡Mujer! ¿Por una miga que va a pasar? - responde el allegado de la derecha.
- No seas paranoica – responde el otro allegado de la izquierda.
- ¿Queréis saber una cosa curiosa? - digo toda sonriente pero queriendo matar por dentro - Pues resulta que Platón, que era un tío más listo que todos nosotros juntos, decía que el conocimiento proviene de tres fuentes, a saber: la experiencia personal, la ciencia y los medios de comunicación. Tengo la absoluta certeza de que vosotros no tenéis experiencia personal con la celiaquía, no tenéis ningún tipo de formación científica cómo pueda ser una carrera de medicina y tampoco habéis consultado medios de comunicación a vuestro alcance para saber algo sobre los celiacos. Entonces, me pregunto cómo has llegado a la conclusión de que por un poco de veneno no pasa nada ¡Si veneno! Para mí el gluten es veneno y me sienta cómo el veneno.
- ¡Pues la niña de la vecina es celiaca y de vez en cuando come pizza y no le pasa nada!
- ¡Pues mi vecino tiene un triple baypass y come bocadillos de panceta con whiky y toma cocaína y (aún) no le ha pasado nada! ¿Me estás recomendando que actué cómo lo hacen los irresponsables de este planeta? ¿De verdad? - y por si alguien se lo ha olido, si, he usado un sofisma para rebatir su paralogismo; se siente, mi allegado empezó primero.
- Pues yo creo que … - intervendrá el otro comensal ¡Ni tiempo hay que darle a acabar la frase!
-¡No! Experiencia personal, ciencia o comunicación, y en 5 minutos no has podido adquirir conocimientos a través de ninguna de esas fuentes porque estás comiendo delante de mí y no te he visto coger el móvil. Si quieres información, y tienes la suficiente humildad para preguntar, estaré encantada de responderte a cualquier duda que tengas sobre la celiaquía, es más, será un placer que pocas veces me conceden, pero si respecto al tema celiaco no vas por ese camino, cómprate un bosque y piérdete.
Luego fui y cambié mis cubiertos y plato; que una cosa es echar el rato en batallas glutaneras y otra muy diferente es contaminarse.

¿Se puede liar parda con respuestas así? ¡Ya te digo! El género humano, en general que no en particular, soporta mal que pongas en evidencia su ignorancia.
Y luego están los daños colaterales, porque mi allegado tiene unos lazos conmigo que a lo largo de del tiempo me han hecho tomarle un especial cariño, y claro, por mucha fluidez verbal y mucha filosofía que pueda manejar uno, básicamente le has dicho que es un pedazo de ignorante capaz de darle veneno a alguien con tal de salirse con la suya, y eso, consciente o inconscientemente, le duele mucho a al ego y la vanidad.
¿Merece la pena semejante batalla? Pues a título personal, tengo que decir que uno de los dos allegados es ahora el compañero de mesa que siempre solicito a mi lado para enrocarme contra el pan; mi ataqué le dolió y lo soliviantó tanto, que decidió informarse para presentarme una batalla en el futuro (¡Bravo por el allegado que no dudó en aprender!), y ahí se acabó todo, ya no tuve que luchar más con él.
Gracias Platón.

No logro librarme del “por un poco no pasa nada”, pero si he logrado librarme de la impotencia y la ira que produce esa maldita frase y otras por el estilo.
¿Cómo logro librarme de eso? Lo logro con la certeza de, que tengo experiencia personal con la celiaquía (¡Llámame K, Celia K!), tengo una cierta formación científica en ese campo y consulto continuadamente los medios de comunicación respecto al tema. Y eso me deja una tranquilidad de espíritu que la ignorancia ajena no puede arrebatarme. Bueno ¡Y ese piquito de oro que me han regalado algunos amigos! Dando las gracias a esos amigos corto y cierro:
Gracias Platón, Kant, Socrates, Schopenhauer y Baillargeón*


* Recomiendo de forma entusiasta a Norman Baillargeón y su libro “Curso de autodefensa intelectual” que de una manera filosófica y sencilla os enseñará a defenderos del ataque de sofismas y paralogismos celiacos varios.

7/1/16

VENTAJAS DE SER CELIACO: Radar Celiaco

Oye, que el otro día me acabaron diciendo una cosa que pocas veces oímos lo celiacos. Agárrense la goma de bragas/calzoncillos que se les puede saltar de la impresión, porque me dijeron - ¡Qué suerte que seas celiaca! - Qué yo me quedé como una estatua de cera ¿Suerte y ser celiaco en una misma frase? ¡Fíjate tú! Y yo pensando que suerte era que te tocara la lotería.
Comprendan que una chorrada así ni siquiera es digna de desperdiciar saliva para responderla, pero me quedé un rato dándole vueltas al asunto, así en plan científico y, si bien concluí que no era ninguna suerte, me acabé preguntando si había alguna ventaja al respecto ¿Existe alguna ventaja en ser celiaco?

Durante varios días anduve yo con el runrún de las ventajas celiacas gastando neuronas a cascoporro por encontrarlas, pero ventaja, lo que se dice ventaja, no encontraba ninguna.
Consecuencias si encontraba: Master Invisible en Etiquetado Alimentario, neurosis aguda en el heroico esfuerzo del comer fuera y no morir en el intento, frustración continua en el explicoteo de que eres celiaco y por un poco si pasa algo, etc., etc., etc...
Ahí andaba yo dale que te pego ¡Y entonces me llegó el infundimiento!
Ñoras, ñores, la celiquía te da una ventaja que no tienen el resto: Amor verdadero ¡Ahí lo llevas!

Resulta que el mundo entero anda loco por saber si los quieren de verdad. Consultan horóscopos, adivinos, deshojan margaritas, le ponen la cabeza bomba a colegas/psiquiatras y continuamente necesitan saber si sus parejas los aman mientras están atentos a esos detalles que son muestra continua de amor.
Los celiacos no, no necesitamos tanta parafernalia. Es más, en esto del lio amoroso empezamos con ventaja; me explico. Todos queremos ser especiales, tener algo que nos distinga de los demás, algo que nos haga destacar del resto tal que tocar un instrumento, tener algún don artístico, ser un deportista destacado, poseer una afición x, tener un sentido de la estética distinto y tal y tal y tal. ¡Los Celiacos no! Ya somos especiales: somos celiacos, y la EC es una jartá de especial y deja al personal alucinando pepinillos.

Entiendo que cuando eres un niño o un adolescente no te sientas especial y ser celiaco sea una gran carga, porque a esas edades lo que uno quiere es encajar y ser/hacer cómo los demás, pero incluso ahí, en el delicado brete de ir creciendo y ver que tu realidad encaja mal con la del resto del mundo, llevamos una pequeña ventaja: inmediatamente distinguirás a los familiares y amigos que te quieren de verdad, porque ellos serán considerados en lo que respecta a tu celiaquía. Por desgracia, esa ventaja tiene su doloroso Dar Vader; con la misma facilidad que verás el cariño y la preocupación de los que te quieren de verdad, inmediatamente distinguirás a los que no. Y si, duele, duele mucho cuando alguien a quien quieres no te corresponde con el mismo amor que tú le entregas. No me alegro, pero ¡Bienvenidos al mundo real!
Queridos infantes y juventud ajena: no digo que vaya a ser divertido ni bonito crecer a golpe de celiaquía, pero por el camino que lleva a la madurez, habrás aprendido a domar tú voluntad (la dieta celiaca se ocupará de enseñarte eso), tendrás muchas más armas para luchar contra la frustración (llevas entrenándote desde niño y no te ahogas en un vaso de agua), sabrás ser más considerado y humano con el prójimo porque tú vives en primera persona lo que es estar excluido, fuera aparte del radar celiaco para saber quien te quiere de verdad.

Pues para lo del enamoramiento (tengas la edad que tengas) las premisas son las mismas que para los niños y los jovenzuelos: ilustrémoslo con ejemplos (todos extraídos de la realidad)

Chico celiaco conoce Chica: Chico pide a Chica que por favor no use pintalabios porque pueden llevar gluten, y claro, cuando se morrean hasta quedarse sin oxígeno, el pintalabios de ella acaba en el intestino de él. Pero Chica ha oído la petición durante semanas cómo el que oye llover y sigue poniéndose pintalabios y se come un par de donuts entre besotornillo y besotornillo.
¿Todavía no te ha saltado el radar? ¿De verdad piensas que las cosas pueden mejorar y que es sólo cuestión de tiempo y amor? ¿Piensas que una persona que ni siquiera es capaz de tener consideración con algo tan sencillo la tendrá en las verdaderas complicaciones de la celiaquía?
Recomendación: Entiendo que Chica puede estar muy buena y que las hormonas son traicioneras; entiende tú que sólo tienes un intestino ¿De verdad lo quieres dejar en manos de Chica?

Mujer celiaca conoce Hombre de Cuenca: Mujer explica a Hombre en profundidad sus limitaciones alimentarias, porque hasta ahora sólo han comido en casa de ella y era muy fácil, pero él la ha invitado a pasar un fin de semana en Cuenca para presentarle a sus primos, y parece que esta relación promete (promete mucho). Después de todo el explicoteo de turno, Hombre le dice a Mujer - ¡Tranquila Preciosa! No es tan grave - aquí Mujer sonríe por haber encontrado a un ser humano tan dulce y tan bueno – Puedes comer ensaladas y fruta en cualquier sitio - aquí Mujer ha dejado de sonreír porque el radar celiaco le ha dado un castañazo en la nuca y se está recuperando para oír la guinda – He reservado en algunos restaurantes buenísimos que conozco ¡Verás que bien lo vamos a pasar! - aquí a Mujer le dan vuelta hacía atrás los ojos y se queda más cuajada que un flan de 14 huevos.
Recomendación Tipo 1:
Vade Retro Satanás. Una pareja a la que le importas se hubiera informado en la red (¡Qué ya todos sabemos que existe internet!) que es un celiaco, que puede comer y que sitios hay en Cuenca para que tú puedas disfrutar con él y sus primos.
Recomendación Tipo 2:
¡Huye! Echa a correr cómo si te persiguiera el apocalipsis. Una pareja a la que realmente le importas y siente algo por ti, te invitaría a Cuenca y tras oír con atención todo lo que tiene que ver con tus limitaciones alimenticias, te rogaría que le ayudaras a planear el viaje y a buscar sitios con menús aptos para ti (y te presentaría a sus hermanos, no a sus primos)
Recomendación Tipo 3:
¡Ah! ¡Qué lo vuestro es un rollo pasajero! Qué tú ni jarta vino tienes pensado casarte o ser su novia, pero es que tenéis mucha química y tal. Pues más fácil me lo pones, el radar celiaco también sirve para identificar a los amantes generosos (a los generosos, no a los buenos; no confundamos conceptos) ¿De verdad crees que un hombre al que no le preocupan tus necesidades más básicas se va a ocupar de cubrir tus necesidades sensuales? ¿De verdad quieres alternar las hambres ocasionales de la celiquía con las sexuales?
¡Pues no sé que decirte! Si ves que te sobran tres kilitos y cuerpo jacarandoso, arrea pa´ Cuenca y echas un finde a base de dieta depuradora de ensalada/fruta + ejercicio. Pero recuerda que no podrás pedir el libro de reclamaciones y ruega por no contaminarte; ¡Avisada estás! Eso si, tranquila, sólo te presentará a sus primos ;D .


No sé ustedes, pero yo al menos voy a empezar a escuchar un poquito a mi radar celiaco, que la EC me ha dado pocas cosas buenas, y ésta, no estoy dispuesta a desaprovecharla.

2/1/16

007 & CELIAQUÍA

Algunas dolencias tienen personalidad propia, y sin dudarlo puedo aseverar que la celiaquía es una de ellas. Yo a la mía la llamo La Celi, al principio le puse otro nombre en donde estaban implicados el hijismo y las mujeres que hacen transacciones comerciales con su cuerpo, y si bien quedó claro que a La Celi le importaba un pimiento cómo la llamara, por cuestiones de salud mental y buen rollismo (¡Ya te digo! Vivimos juntas día y noche; habrá que tener buen rollo) acabé preguntándole su verdadero nombre en una de esas tardes en que nos sentamos a firmar treguas en la batalla del gluten.

Y es que el nombre que yo le había puesto, para firmar treguas, la verdad, daba muy malas vibraciones y sentaba fatales precedentes. Así que le pregunté:
- ¿Y a ti cómo te llamo? Porque si vamos a empezar a firmar tratados de paz, tendremos que poner nuestros nombres en los papelotes y tal.
- Llámame K. – dijo ella estirándose toda después de un largo silencio – Celia K.
De mano me quedé un poquillo ojiplática por ese ramalazo James Bond tan marcado, pero enseguida me di cuenta que iba ser de natural peleón y habría daños colaterales ¡Que La Celi es muy chula ella! Y se ríe de las pistolas, puñetazos y de todos los agentes secretos del mundo mundial.

Una vez le dije a La Celi - ¿Te imaginas que el agente 007 fuera celiaco? Qué está él ahí, cenando en un restaurante mega lujoso (menú adaptado sin gluten), con una malvada guapetona de rompe y rasga, y va la guapa y le moja un barquillo de pan en la sopa sin que se de cuenta, y cuando el agente secreto se acaba la sopa, de repente se le infla la tripa cómo un zepelín y se tiene que desabrochar el pantalón de smoking, y comienza tirarse pedos que podrían ser catalogados cómo armas químicas de destrucción masiva, a eructar y a tocarse el alien que quiere salir de la tripa. Y cuando la guapa de rompe y rasga (que es una profesional de la maldad y aguanta el tipo cuando Yeins Bon se desbarriga, eructa y se tira pedos) le hace ojitos pa liarlo y ver si se lo carga ya, éste sale corriendo cómo alma que lleva el diablo al baño y allí se desencadena el apocalípsis de la contaminación cruzada, y entonces a la malvada guapetona le da mucha grimilla cargárselo ¿Tú te imaginas que papelón? - le dije muerta de risa a La Celi.
Ella me miró muy circunspecta y respondió - Ahora ya sabes por qué la celiaquía nunca será un tema de interés para el cine - y con rintintín añadió - ni para ninguna otra vertiente artística.
¡Siempre me tiene que amargar mis pequeños disfrutes celiacos! Con lo que yo me he reído imaginando a Dar Vader diciendo - Luke, yo soy tu padre; haz el anti IgG-IgA y la biopsia intestinal a ver que mash tienes, y perdona por lo de la mano chato; ha sido sin querer - O a esa Escarlata O´Hora azadón en mano, levantando el puño y clamando - A Dios pongo por testigo que jamás volveré a tener cagalera, aunque tenga que llevar el bolso lleno de barritas energéticas sin gluten, aunque tenga que parecer una neurótica y me miren raro - Lo del robar y mendigar del parlamento original no lo incluyo porque, cómo no se vaya a robar al Mercadona le veo poco futuro de ladrona, y lo de la mendicidad, al precio que están los productos para celiacos; mejor robar.

Antes de caer en que los celiacos no sólo estamos discriminados en el mundo alimenticio, si no que esta discriminación abarca hasta las artes, le dije yo muy seria a La Celi - En la literatura todavía tenemos espacio para movernos. Quizás muy pronto alguien escriba un libro con un gran personaje celiaco/a que nos haga famosos a todos los que estamos en la panda SinGluten.
- ¿Y te vas a ocupar tú? - Preguntó ella con esa arrogancia chulesca que gasta – Porque te recuerdo que se te acaban los temas celiacos.
- ¡Hombre y tal!, yo estaba más por ganar un Nobel, llámame loca, pero me hace ilu - le respondí muy segura de mis objetivos - ¡Y eso de que se me acaban los temas celiacos es una falacia! ¿O acaso hay un sólo aspecto de mi vida donde no estés presente? Si es que tienes una personalidad, que la saga de Juego de Tronos se te queda en un microrelato, ¡Menciona una sola cosa de mi vida dónde no andes tú por medio revolviendo! ¡Una sola cosa! ¡Una!