18/9/15

OPCIONES DE LA CELIAQUÍA: REÍR O MATAR

Este verano tuve super comida familiar (que yo siempre preparo sin gluten), y me acerqué a la sección de embutidos del Corte Inglés de mi provincia, que tiene máquina para cortar embutidos sin gluten. Antes de que me los corten, le pido al charcutero que se cambie por favor de guantes y le suelto todo el explicoteo celiaco oportuno, mientras predico la verdad de la contaminación cruzada con el único empleado que hay en charcutería, tengo detrás de mí a un montón de señoras que miran mi persona con intenciones asesinas pues ven que lo mio va para largo, todas menos una señora rubicunda que sigue mi sermón celiaco con interés.
Cuando el empleado se pone a cortar mi pedido, me dice la señora rubicunda - ¿Así que eres celiaca? ¡Por eso te conservas tan delgadita y guapa! - y me sonrie de oreja a oreja.
De primera mano yo me sentí halagada por eso de guapa y delgada; una tiene su vanidad y esa edad en la que no desperdicias ninguna guapura que te adjudiquen, quién sea y dónde sea, pero de inmediato volví a la premisa de “cómo soy celiaca estoy delgada y guapa”, y ya no me hizo tanta gracia ¡Era lo que me faltaba! Qué con lo porculera que es la celiaquía, ahora se dedicara a robarme méritos ¡Eso si que no!

Miro a la señora rubicunda, tiene cara de esas personas que, o son felices o su psiquiatra le receta unas pastillas cojonudas; para mí que era felicidad en estado natural, pero la química avanza tanto, que nunca puedes estar seguro.
El caso es que, cómo la veo muy receptiva y con ganas de cháchara (y mi pedido iba para largo) le respondo toda animosa - ¡Uy no señora! Los productos para celiacos engordan muchísimo; mi body serrano es mérito mio, no de la celiaquía; herencia del yoga, taichi, pilates y tocar el piano ¡Me lo he ganado a pulso! – La señora que está muy contenta de que alguien le de coba, me replica toda interesada si tocar el piano adelgaza, y yo le puntualizo que, sólo sí tienes que andar tres kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.
Seguimos de cháchara y me pregunta por qué no cojo autobuses para lo del piano, mientras el resto de personas en cola nos odian con muy diversos grados de intensidad y nos lanzan mirada letales.
Le explico que vivo en una zona rural en donde los horarios que figuran en el panel de la parada del bus son meramente informativos: te informan de que en algún momento pasará un bus, pero que tampoco los agobies con horarios y puntualidades. Y le explico que mi profesor si me agobiaba con horarios y puntualidades, y se encabezonó en que no era suficiente con que llegara cómo los buses de mi pueblo, es que encima tenía que llegar siempre a la misma hora. Y en fin y tal, me tocaba ir andando.
La señora me responde - ¡Ah claro, por eso estás tu tan delgadita y tan guapa! Por el campo.

Ante un nuevo halago mi vanidad y mi ego volvieron dando palmitas (me saltan sin que me de cuenta), y ahí andaba yo sonriendo cómo una reina de la belleza, cuando me paro a pensar que la señora nuevamente le ha dado el mérito al campo y no a mi esfuerzo. ¿Pero esto qué es? Primero la celiaquía y ahora el campo; todos me quieren robar.
Las miradas asesinas que disparan el resto de señoras en cola cuando el empleado me pregunta si quiero algo más, no se podrían cortar ni con un sable láser; ya no son los quince minutos que ha echado en preparar mi pedido, es que encima me lo he estado pasando bien con la señora rubicunda. Le digo que no, sobre todo porque si pido algo más soy mujer muerta, y la señora de la charleta me dice - ¿Cómo te llamas guapa? - Y cómo la veo que es de natural alegre le digo con voz a lo James Bond - ¡Llámame K, Celia K! - Y la señora se ríe y me dice - ¡Ay que simpática que eres! - y yo, que ya ando una poco jarta de que me roben méritos, y que veía que esta señora era muy de expropiar, le digo fingiendo seriedad - ¡Pero que sepa que es merito mio, no de la celiaquía! Qué esa lo único que hace es dar pol culo.

Bueno, un poco mérito de la celiaquía si es: tuve que escoger entre reírme o matar, y tengo entendido que la segunda está mal vista y socialmente poco aceptada.

1 comentario:

  1. es usted mi escritora favorita española viva, espero poder conocerla algún día.

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