Este verano tuve super comida familiar
(que yo siempre preparo sin gluten), y me acerqué a la sección de
embutidos del Corte Inglés de mi provincia, que tiene máquina para
cortar embutidos sin gluten. Antes de que me los corten, le pido al
charcutero que se cambie por favor de guantes y le suelto todo el
explicoteo celiaco oportuno, mientras predico la verdad de la
contaminación cruzada con el único empleado que hay en charcutería,
tengo detrás de mí a un montón de señoras que miran mi persona
con intenciones asesinas pues ven que lo mio va para largo, todas
menos una señora rubicunda que sigue mi sermón celiaco con interés.
Cuando el empleado se pone a cortar mi
pedido, me dice la señora rubicunda - ¿Así que eres celiaca? ¡Por
eso te conservas tan delgadita y guapa! - y me sonrie de oreja a
oreja.
De primera mano yo me sentí halagada
por eso de guapa y delgada; una tiene su vanidad y esa edad en la que
no desperdicias ninguna guapura que te adjudiquen, quién sea y dónde
sea, pero de inmediato volví a la premisa de “cómo soy celiaca
estoy delgada y guapa”, y ya no me hizo tanta gracia ¡Era lo que
me faltaba! Qué con lo porculera que es la celiaquía, ahora se
dedicara a robarme méritos ¡Eso si que no!
Miro a la señora rubicunda, tiene cara
de esas personas que, o son felices o su psiquiatra le receta unas
pastillas cojonudas; para mí que era felicidad en estado natural,
pero la química avanza tanto, que nunca puedes estar seguro.
El caso es que, cómo la veo muy
receptiva y con ganas de cháchara (y mi pedido iba para largo) le
respondo toda animosa - ¡Uy no señora! Los productos para celiacos
engordan muchísimo; mi body serrano es mérito mio, no de la
celiaquía; herencia del yoga, taichi, pilates y tocar el piano ¡Me
lo he ganado a pulso! – La señora que está muy contenta de que
alguien le de coba, me replica toda interesada si tocar el piano
adelgaza, y yo le puntualizo que, sólo sí tienes que andar tres
kilómetros de ida y otros tantos de vuelta.
Seguimos de cháchara y me pregunta por
qué no cojo autobuses para lo del piano, mientras el resto de
personas en cola nos odian con muy diversos grados de intensidad y
nos lanzan mirada letales.
Le explico que vivo en una zona rural
en donde los horarios que figuran en el panel de la parada del bus
son meramente informativos: te informan de que en algún momento
pasará un bus, pero que tampoco los agobies con horarios y
puntualidades. Y le explico que mi profesor si me agobiaba con
horarios y puntualidades, y se encabezonó en que no era suficiente
con que llegara cómo los buses de mi pueblo, es que encima tenía
que llegar siempre a la misma hora. Y en fin y tal, me tocaba ir
andando.
La señora me responde - ¡Ah claro,
por eso estás tu tan delgadita y tan guapa! Por el campo.
Ante un nuevo halago mi vanidad y mi
ego volvieron dando palmitas (me saltan sin que me de cuenta), y ahí
andaba yo sonriendo cómo una reina de la belleza, cuando me paro a
pensar que la señora nuevamente le ha dado el mérito al campo y no
a mi esfuerzo. ¿Pero esto qué es? Primero la celiaquía y ahora el
campo; todos me quieren robar.
Las miradas asesinas que disparan el
resto de señoras en cola cuando el empleado me pregunta si quiero
algo más, no se podrían cortar ni con un sable láser; ya no son
los quince minutos que ha echado en preparar mi pedido, es que encima
me lo he estado pasando bien con la señora rubicunda. Le digo que
no, sobre todo porque si pido algo más soy mujer muerta, y la señora
de la charleta me dice - ¿Cómo te llamas guapa? - Y cómo la veo
que es de natural alegre le digo con voz a lo James Bond - ¡Llámame
K, Celia K! - Y la señora se ríe y me dice - ¡Ay que simpática
que eres! - y yo, que ya ando una poco jarta de que me roben méritos,
y que veía que esta señora era muy de expropiar, le digo fingiendo
seriedad - ¡Pero que sepa que es merito mio, no de la celiaquía!
Qué esa lo único que hace es dar pol culo.
Bueno, un poco mérito de la celiaquía
si es: tuve que escoger entre reírme o matar, y tengo entendido que
la segunda está mal vista y socialmente poco aceptada.
es usted mi escritora favorita española viva, espero poder conocerla algún día.
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