Después de pasarte muchos años
entrando en urgencias y logrando una pastilla para los gases o los
nervios, se ve que llega un día en que al señor de bata blanca se
le acaban las pastillas y no le queda más remedio que hacerte unos
cuantos análisis.
- Mire usted – te dice el de la bata
con cara de circunstancia cuando le llegan los resultados – pues
resulta que, ni tiene un pedo atascado ni está mal de la sesera, lo
que le pasa es que es usted celiaco. Pero no se preocupe, ahora hay
muchas cosas sin gluten en el Mercadona.
- ¿Lo qué? ¿Lo cualo? - preguntas tú
medio alucinado - ¿celiqué? ¿Es contagioso? ¿Tiene que ver con
ser vegetariana? ¿Es una infección por picadura de garrapata? Es
que vivo en el campo y tal.
- ¡Que no puede tomar gluten señora!
– te responde el médico con cara de estar hablándo con una lerda
de pocas luces - Ya sabe, cereales – y tal que si te hubiera
desvelado el secreto de la eterna felicidad, te largan del hospital
con un - Ale, vístase que le damos el alta hoy y siga una dieta sin
gluten ¡Y a ver si mejoramos!
Y tú te vas a casa de la mano de tu
nueva muy mejor amiga la celiquía. De vez en cuando miras a esa
amiga que te acaban de endosar en el hospital y te preguntas quién
es, la verdad es que parece calladita y tranquila, no crees que sea
muy difícil tenerla contenta, con quitarle la cosa esa de los
cereales ya está. Esto es lo mismo que los gremlins, con no mojarlos
después de la doce de la noche, solucionado ¡Está chupado!
Primer aterrizaje: Señores pasajeros
de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País de la
alimentación.
Ya sabes que el gluten está en los
cereales, lo que desconocías es que estuviera en tal cantidad de
alimentos; Jamón york, queso, chocolate, salsas de tomate, enlatado,
embutido, y un larguísimo etc. ¿Todo lleva gluten? ¡No es posible!
¿Por qué? ¿No era suficiente con tener la fruta y la verdura hasta
los ojos de pesticidas, las carnes llenas de hormonas, antibióticos
y esteroides, y el pescado con metales pesados? Pues parece ser que
no ¡Bievenido al mundo de “todo lleva gluten, lactosa o azúcar”!
Lo de no mojar al gremlin después de
las 12 de la noche ya no te parece tan chupado.
Segundo aterrizaje: Señores pasajeros
de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País de la
contaminación cruzada o por transferencia.
Cuando te largan del hospital con tu
nueva amiga, te dicen que sigas una dieta sin gluten ¡Y ya está!
Luego tú te pones a mirar por internet y te encuentras no sé que de
contaminación cruzada, y cómo el médico de eso no ha dicho ni pio,
y lo que lees es tan extremista, acabas tomando a la mayoría de los
celiacos por unos neurasténicos tela de obsesivos y pasas del tema,
te dices a ti mismo que la vida no puede ser eso que le sucede a los
demás mientras tú vigilas el gluten.
Guardas tu pan al lado de los demás
panes glutaneros, tus cosas celiacas andan metidas entre las harinas
corrientes, usas el horno a porrillo sin haberlo limpiado y hasta
llegas a poner en un mismo plato tu comida con otras que tienen
gluten. Y está bien, salvo que han vuelto las puñaladas estomacales
y la tripa con alien, la diarrea, la febrícula y las nauseas
continuas, pero cómo todo está bien, te tranquilizas diciéndote
que eres celiaco y siempre tendrás cagalera y demás problemillas.
Todo esto se te ha prolongado varios
meses porque eres poco sintomática y quieres seguir volando a tu
bola, pero al final te toca tomar tierra y aterrizar en el país de
la contaminación cruzada.
Limpias la cocina a fondo, sacas todos
los alimentos glutaneros, cambias el horno, pones una neverita para
ti y desde ya anuncias (porque eres la cocinera oficial de reuniones
de familia y amigos) que a partir de ahora toda tu comida será sin
gluten. Y de paso tb le metes mano a algunos cosméticos y los cacaos
de labios que gastas a porrillo. Entonces se produce el milagro y
descubres que ser celiaco no significa tener puñaladas continuas y
vivir con diarrea ¡Ahora hasta te estriñes de vez en cuando! Y por
fin, el alien que vivía en tu barriga y tu compañera la nausea
parece ser que se han mudado.
Claudicas – vale, a lo mejor no tenía
que haber andado regando el patio después de las doce de la noche
con un gremlin al lado – y es que tu nueva muy mejor amiga, es más
puñetera y complicada de lo que aparentaba, pero ahora ya eres una
celiaca de verdad con su neurosis glutanera y todo.
Tercer aterrizaje: Señores pasajeros
de Aerolíneas Celiacas prepárense para aterrizar en el País del
comer fuera y/o irse de viaje. El comandante del vuelo les advierte
que alucinarán pepinillos, fliparán en colores y hasta habrá
pasajeros que no quieran aterrizar.
Ahora que ya tienes carnet de auténtico
celiaco, con todas las neuras y frustraciones que implica el asunto,
da igual que uno sea de natural pachón relajado y tirando lacio, da
igual que hayas venido a este mundo con sentido del humor y sosegada
paciencia, da igual que tengas un rico y preciso vocabulario con el
que explicarte; nada de eso te será útil el 98% de las veces que
te tengas que alimentar fuera de casa.
Desde que hace unos años me
diagnosticaron, no había salido nunca de viaje más allá de pasar
una noche por ahí llevando mi comida. La verdad es que estaba un
poco reticente a viajar, pero al final encontré una excusa y me fui
tres días a Granada.
En varios grupos de celiacos y en la
asociación, hay archivos sobre restaurantes, hoteles y demás sitios
con comidas aptas. Lo curioso es que la lista de la capital de mi
provincia la tenía muy pateada y sabía que la gran mayoría de
sitios que aparecen en ella no eran muy de fiar. De poco me sirve que
en un restaurante tengan cerveza y pan sin gluten junto con menús
adaptados, si no tienen ni pajolera idea de lo que es la
contaminación cruzada y el protocolo a seguir para evitarla.
Tengo que comer y cenar fuera muchas
veces por la capital de mi provincia, y he de decir que sólo me fio
de apenas cuatro de esos negocios; todos ellos llevados por celiacos
o familiares muy cercanos (y concienciados) de celiacos. No pretendo
herir susceptibilidades, ni criticar el trabajo que otros hacen
listando esos negocios, simplemente me he contaminado muchas veces en
supuestos sitios con menús aptos, y he dejado de jugar a la ruleta
rusa. Soy poco sintomática, pero, cuando me contamino lo sé a los
15 minutos de haber ingerido gluten: me dan tres o cuatro puñaladas
en el abdomen y acto seguido mi estomago se hincha cuadriplicando su
tamaño y me mareo cómo si estuviera borracha; los demás bonitos
síntomas (que todos conocemos) me llegan al día siguiente y me
duran varios días.
Teniendo presente todo esto ¿Por qué
pensé que en Granada sería diferente?
¿Por qué? Pues porque no había
aterrizado. Porque este es uno de los aterrizajes más duros que he
tenido que hacer y he necesitado estrellarme con la realidad para
tomar tierra; así que me fui a Granada a pasar 3 días (y lo del
aterrizaje).
Reservé en un hotel recomendado, llamé
antes de ir y me dijeron muy amablemente que tenían desayunos,
comidas y cenas adaptadas, y me tranquilizaron diciendo que tienen
muchos clientes celiacos. La primera mañana que voy a desayunar me
sacan unas magdalenas recién horneadas, la camarera trae en una mano
mis magdalenas y en la otra un plato con bollería glutanera para la
mesa de al lado. Cuando pregunto dónde las han horneado me dice con
cara de no entender – En el horno señora ¿Dónde si no? - le
vuelvo a preguntar, ya muy mosqueda, que si es un horno exclusivo
para celiacos y me responde que sólo tienen un horno para todo el
mundo, y que han tenido muchos celiacos y jamás ha habido un
problema – claro que todo depende de lo celiaco que seas - añadió
cordialmente. Podría continuar narrando la conversación, pero el
resultado fue que ella (y las mesas cercanas) me miraron cómo una
loca de atar y yo me quedé sin desayunar.
¡No pasa nada, podemos seguir volando
sin necesidad de aterrizar! Al lado del hotel he visto en mi super
lista una pastelería/panadería que hacen bollería sin gluten y va
empaquetada. Nos vamos mi marido y yo para allá. Es un local
diminuto, atestado de panes y bollerías glutaneras en donde
prácticamente ves flotar las harinas, mi marido me dice que ni entre
y que no merece la pena llevarme nada a no ser que quiere lavar antes
el envase con agua, jabón y un estropajo.
Y cómo no estaba por aterrizar, me
eché unos cuantos frutos secos de mi reserva del bolso, y seguimos
turisteando por Granada y decidimos tapear por algunos de esos sitios
de mi super lista.
Resultado = Sitios con cerveza/pan sin
gluten y tapitas/comida para celiacos hechas por personal que suelta
el pan con gluten y se pone a hacer las tuyas en el mismo lugar que
las otras y con las manos englutanadas.
Al tercer sitio sin haber probado
bocado, frustrada, me rendí y decidimos ir al hotel a comer; por
supuesto, me tocaba una vez más mi eterna compañera la ensalada.
La tarde que llegué a Granada fui a
cenar al Café-Bar El Cortijo (todo cocina sin gluten y sin lactosa)
La dueña es encantadora, de una amabilidad excepcional y con
profundos conocimientos de dichas intolerancias (además de celiaca,
intolerante a la lactosa y muy buena cocinera), y aunque estaba muy
cansada y con poca hambre, disfruté una jartá picando con
tranquilidad y tomando unas cervezuelas.
Cómo soy de natural optimista, me
pensé que todos los sitios iba a ser cómo El Cortijo, y me fui yo
la mar de contenta para hotel pensando que Granada era el paraíso
de los celiacos. No acabé desayunando, comiendo y cenando allí
porque al día siguiente, lunes, cerraban por descanso y bastante
amable fue que abrió el domingo por la tarde, que tb suelen cerrar,
por mí (ya os dije que es de una amabilidad excepcional). Luego vino
mi lunes fatídico a base de frutos secos, ensaladas, y la oportuna
compra en la sección de celiacos del corte inglés.
Mientras salia del corte inglés,
comencé a aterrizar un poquito – pues a lo mejor llevar un gremlin
despues de las 12 de la noche cuando está diluviando no es tan
fácil, por mucho paraguas recomendado que te hayan dado. A lo mejor
lo de viajar no es tan sencillo una vez te sales del mundo de la
ensalada. A lo mejor la mayoría de la gente de hostelería no tiene
ni pajolera idea de lo que es la contaminación cruzada. A lo mejor
estás algo más limitadilla de lo que imaginabas.
Esa noche en el hotel vi en la lista un
sitio de comidas sin gluten para llevar llamado Exceliente, con
excelentes criticas de celiacos, pero cómo ya estaba tomando tierra
de una vez por todas y con muchas moscas detrás de la oreja, pues no
me fiaba mucho. Al final decidí probar suerte pues se hallaba cerca
del hotel y había una librería de segunda mano al lado, así que
decidimos dar un paseo ¡Y me tocó la lotería! (en la librería y
en Exceliente) Dos chicos majísimos, celiacos y con la cocina libre
de contaminación cruzada. Me lleve dos viajes de croquetas
buenísimas y tengo que decir que al día siguiente desayuné
croquetas de morcilla, que no será muy adecuado, pero estaban de
rechupete y no tenían gluten.
He ido aterrizando poco a poco con mi
celiquía. Desde las barbaridades de guardar mi pan con los
glutaneros o poner mi comida en un mismo plato con otra que llevaba
gluten, ha llovido mucho y he leído/consultado aún más.
Me he negado varias veces a reconocer
que tengo una severa limitación alimenticia y me he empeñado en
creer que no pasa nada. Casi me había convencido de que estar con
diarrea, cefalea, nauseas y la tripa al borde del esplotido era un
estado normal en el celiaco. Al igual que me había negado a dudar de
cuantos profesionales me atendían con el tema de los menús
adaptados.
No sé ustedes señores/as, pero yo, me
doy por aterrizada con el gremlin seco después de las 12 de la
noche.
me se cae el chocho con cada entrada a este blog, genial y tal
ResponderEliminargwnial, muy bien explicado
ResponderEliminarHija! Pues date con una piedra en los dientes. Al menos encontraste DOS sitios en los cuales comer. En mi país hubieras tenido que regresar a tu casa,. so pena de morirte de hambre o tener una recaída
ResponderEliminarHija! Pues date con una piedra en los dientes. Al menos encontraste DOS sitios en los cuales comer. En mi país hubieras tenido que regresar a tu casa,. so pena de morirte de hambre o tener una recaída
ResponderEliminarHija! Pues date con una piedra en los dientes. Al menos encontraste DOS sitios en los cuales comer. En mi país hubieras tenido que regresar a tu casa,. so pena de morirte de hambre o tener una recaída
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