El otro día le dije a una amiga que
hacía tiempo que no escribía un articulillo sobre celiacos para mis
grupos, y que a ver si estos días me ponía y hacía uno. Ella toda
sorprendida me preguntó que si la celiaquía daba para tanto a nivel
escritural, y yo toda apostólica le respondí
- Juego de tronos es una saga de
chichinabo comparada con las odiseas a las que se enfrenta un
celiaco. Por ejemplo, sólo el hecho de ir a hacer la compra requiere
haber pasado una instrucción militar con Sherlock Holmes y el grupo
de operaciones especiales de la CIA.
- Pero mujer – dijo ella toda
inocente – ahora en los supermercados hay muchísimas cosas para
celiacos.
- ¡No digas eso jamás a un celiaco;
raya casi la herejía! - y cómo la estoy adiestrando en el asunto
celiaquil, añadí didácticamente – A un celiaco jamás se le
dicen estas tres frases, toma nota: “Yo sin pan no podría vivir”,
“pero por un poquito no pasa nada” y “ahora hay muchas cosas
para celiacos”
Cómo la vi que me miraba ojiplática
la sentencié a que hiciera la compra conmigo.
Llegamos a un centro de esos grandotes
que tienen hasta estantería para celiacos, y según entrábamos, le
digo a mí amiga que, ahora es una celiaca haciendo la compra para
las comidas de un día, y le voy a dar 10 puntos, y cada vez que meta
la pata haciendo la compra le quitaré uno. Cuando te quedes sin
puntos, le informo, eres celiaca contaminada y fuera de cobertura;
usease, fin de partida. Y le recalco que cuando yo hago la compra
sólo gozo de un punto para jugar la partida, pero en consideración
a su ajenitud celiaca, le voy a dar 10.
Cómo mi amiga es de natural protestón,
me replica que vale, pero que si hace la compra bien qué gana
-¡Cariño, ganas la inmensa suerte de
no tener cagalera, vomitona, retortijones, tripa con alíen, migraña
y otro puñadito más de preciosisimas sensaciones durante días! El
premio es que evitas un castigo – y cómo la veo que se le pone el
semblante serio, añado con humor – Y un máster invisible en
Etiquetado Alimentario.
Y ya de paso, le recuerdo que los
celiacos suelen tener otras patologías asociadas, que cada uno es un
mundo, y en mi caso concreto hay que excluir los lácteos, las
levaduras y el azúcar.
- Primer punto quitado: coge un carro
que acaba de soltar una señora con una nena sentada en el sillín
que comía galletas, se va para la frutería (toda feliz porque sabe
que fruta y verdura fresca son seguras) y para abrir la bolsa moja un
dedo en saliva. Ella no entiende que le haya quitado un punto ¡Ni
siquiera quitó las migas del sillín! Le explico que una de las
contaminaciones más tontas que tuve fue haciendo una compra, cogí
un pan con gluten de la panadería y luego me fui a la frutería y
abrí una bolsa mojando el dedo en saliva.
- Segundo punto: me coge un pan sin
gluten y me señala la espiga barrada toda orgullosa, pero lleva
levaduras, azúcar y lactosa. Por fin se pone a leer y comienza a
quedarse flipada - ¿Que carajo es la goma xantana? ¿Vuestros panes
llevan leche? ¿Pero que coño de ingredientes son estos? (y todo
esto en la estantería de celiacos; es decir, en terreno amigo)
Tras leer con hartazgo unos cuantos
panes, me pregunta si hay alguno que yo pueda comer, y cómo me da
penita se lo señalo, y le indico que llevamos media hora en el
centro y hemos echado al carro 4 lechugas, un kilo de manzanas y 2
panes sin gluten
- Tercer punto quitado: añade al carro
una leche vegetal de avena. Después del explicoteo oportuno, le digo
que busque otra sin gluten y sin azúcares (mi amiga empieza a estar
muy cansada de leer la biblia en verso) Tras otro buen rato de venga
a leer leches vegetales le señalo una de las pocas que no lleva
azúcar. Y le pregunto si se va a alimentar a base de lechugas,
manzanas, pan y leche de arroz, me mira con cara torcida y me suelta
un exabrupto en donde están implicados santos, mi progenitora
femenina y un parte de su anatomía de la zona pélvica. Le respondo
toda sonriente que bienvenida a mi mundo.
- Y ya no le quité más puntos porque
en la sección de conservas y legumbres tuvo una crisis existencial
celiaca-alimenticia. Se hizo un lio con los etiquetados de las
conservas que avisan de las diferentes trazas, los que ponen sin
gluten y los que sólo ponen los ingredientes sin nada más. La hice
dudar sobre si el arroz podía contener contaminación cruzada por
trazas hablándole de la producción en origen, el transporte y el
almacenamiento. Le comenté que en una ocasión me encontré un grano
de trigo en un paquete de lentejas y ahí ya se me desmoronó.
Es cierto que fui pelín extremista
planteando posibles hipótesis tremendistas, y que a lo mejor
disfrute un poquito volviendo loca a mi amiga (pero sólo un poquito;
no soy tan mala persona), pero aún recuerdo lo que era ir a hacer la
compra mi primer año de celiaca, lupa en ristre (sé positivamente
que los señores del etiquetado alimentario son extraterrestres y que
nos toman por una raza con superpoderes de visión). Y entre lo
grandes que son las letras de los etiquetados alimentarios y lo
familiarizada que está la población con todos esos componentes de
nombres rarísimos y letras y números, me entraba tal estrés que
necesitaba casi 2 horas para llevarme un puñado de cosas y salía
muy frustrada.
Con los años y la práctica, mas
largas e intensas horas de lectura y consultas en grupos de celiacos,
vas dominando el asunto y te vas relajando, pero nunca demasiado,
Sherlock Holmes siempre está ahí rebuscando con su lupa. Y pese a
todo el cuidado y la practica que ya tengo en el asunto, sigo
metiendo la pata muy de vez en cuando sin perder jamás ese punto de
frustración.
Le cuento todo esto a mi amiga y le
señalo que cuando meto la pata y tomo por accidente gluten, pues las
consecuencias las pago yo, pero ¿Te imaginas cuando el celiaco es tu
hijo?
Entonces mi amiga (que también es
madre) me dice - ¡Los de juego de tronos son una nenazas! ¡Te lo
valoro! A ti y a todos los celiacos.
Como ya dije, la cosa ha quedó en:
Juego de tronos = 0
Odisea celiaca en el supermercado = 1
Genial! Simplemente genial!!!!
ResponderEliminarJajajajaja
ResponderEliminarY eso todos los días y por siempre jamás. Tenemos el cielo ganado!!
soy fan medulil de quien sea que escribe estas genialidades escriturales
ResponderEliminarSeñora que no conozco de nada, le agradezco su fanerio medulil.
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