Hace mucho que no escribo una
parrafadilla celiaca para reírme un rato de mis arrechuches, pero es
que mis dolencias acaban teniendo personalidad propia y tengo un
descontrol de personalidad múltiple mu grandísimo. Y es que vivo
con una pechá de gente dentro de mi body serrano.
A saber conviven conmigo:
- La Celi (mi celiaquía). Ella se hace
llamar K, Celia K (es que es más chula que Yeins Bond), y
marimangonea en todos los asuntos de mi vida; es el macho alfa de mi
manada de dolencias.
- Regli. Actualmente en proceso de
independencia de mi persona; viene y va cuando le parece y cómo le
parece. Sé con certeza que La Celi anda malmetiendo entre ella y yo,
pero, cómo ya dije, La Celi hurga en todas mis adentros.
- Coji (mi cojera). Ésta se vino a
vivir conmigo a principios de año. Apareció cuando me pegué un
josconcio muy gordo y mal josconciado, pensé que sería una visita
temporal, pero al final, ha decidido quedarse. Estoy consultando a un
especialista para ver si nos divorciamos, pero la La Celi ya le ha
hablado de las artrosis y las osteopenias que ella le puede prestar,
y cómo en su día no hicimos separación de bienes, preveo un
proceso largo y harto complicado.
- Piti (mi pitido del oído izquierdo).
A principios de abril me perforé un tímpano, me gustaría decir que
fue rescatando a un niño o cachorro de un ahogamiento, pero lo
cierto es que simplemente soy manazopatosil y me hinqué un
bastoncillo de los oídos cuando mi Coji decidió pegar un traspié.
-Bumbum (mi latido del oído derecho).
Cómo ya todos sabemos que no rescaté ningún niño/cachorro, no
merece la pena repetir que llegó con lo del tímpano perforado.
- PCC (abreviatura de Puto Chisme
Coñazo). Al parecer, tanto Piti cómo Bumbum, aunque se instalaron
en mi vida con lo del bujero del tímpano, no son originarios del
país del oído, si no del mundo mandibular, así que me han puesto
una especie de placa que recubre mis dientes inferiores y se mete por
el paladar para abajo intentando devolver mi mandíbula a su sitio.
Alimentarse con el cacharro este (que no me lo puedo quitar ni para
comer), es un asunto más azaroso que todas las aventuras juntas del
Señor de las Anillos ¡A Frodo quisiera yo verlo trasegando pan de
lembas con el chisme este puesto!
Y claro, con esta cantidad de seres
conviviendo conmigo y mi mismidad, no hay manera de ser la persona
escritural chachitranquilita y megapositivona que siempre he sido
¡Qué yo era mu mu zen! Pero tengo overbooking de personalidades y
ando por la vida cómo si me hubieran dado tres o cuatro pedrás mu
gordas.
La Celi tol día gruñéndole a los
profesionales de la salud que me van remendando, que si cuidado con
lo que me vas a recetar, que si a ver que me vas a quitar de comer,
gritándoles que van a morir cómo vuelvan a decir que por un poco no
pasa nada.
Regli que ni pasa a saludar y me pone
una mijilla atacá, Piti y Bumbum tol día haciendo ruido, que oigo
un solo de violín y lo más bonito que me sale es una ardiente
plegaria del estilo “¡Qué alguien queme ya ese apocalíptico
aparato infernal de ruido!”. La Coji que me tiene dando trapiés
sin ton ni son, que estoy por tatuarme todas las piernas a ver si
dejan de notarse los moratones y me puedo poner faldas algún día
del verano; que aquí sólo dura cinco meses.
Y ya, para rematar, el jodio PCC, que
lo tengo encasquetado las 29 horas del día (si si, 29; con estos
chismes el tiempo se expande sin parar). Y para colmo el maxilofacial
me ha quitado la lechuga y el jamón serrano, que le decía yo
diciéndole al hombre de la bata blanca - ¡Tenga usted compasión,
que soy celiaca! Que salir a comer fuera siendo intolerante al gluten
y la lactosa ya es toda una odisea, y si me quita la lechuga y el
jamón, sólo me queda el alcoholismo y chupar palillos - pero se ve
que estos profesionales son de natural cruel y no hubo manera de que
transigiera.
Y le contaba yo toda esta saga
multipersonal a mi amiga Lucy, y por eso de seguir siendo chachi y
positivona le dije yo toda zen - ¡Al menos tengo buena conversación
y escribo medio bien! - y me respondió ella toda realista - si
obviamos el hecho de que no tienes memoria, no te concentras y no
escribes, si, algo tienes, pero no sabemos muy bien qué.
Así que voy a hacer un anuncio al
mundo:
Mi memoria, mi capacidad de
concentración, mis escritos y mi regla van por libre, ya no es algo
donde yo ejerza control alguno, así pues, ruego al personal me
excluyan de recordar, concentrarme, escribir y ovular.
El resto de asuntos ya lo tratan
ustedes con mis otras personalidades, porque yo creo que me voy a
tomar unas vacaciones de mi mismidad, que empiezo a cansarme de tanto
ajetreo y tal.